Javier Bárcena Spotter

El pueblo granadino que salvó a 24 marines.


8 de Marzo de 1960

Un Douglas DC-4 R5D-3 de la Armada estadounidense realiza el trayecto entre Nápoles y Rota. Sobre Granada le sorprende una tormenta de nieve, los pilotos se confían y sobre las tres de la tarde el avión se precipita sobre una pequeña cornisa de 200 metros de longitud y 50 metros de ancho, a 2500 metros de altitud. La gran pericia de los mismo consigue detener al mismo a escasos metros de un precipicio en una zona con tres metros de nieve. Los 24 marines que viajan en la aeronave (miembros de un equipo de Baloncesto) sobreviven, si bien se encuentran heridos en distintos grados. Dos de ellos (el teniente John Schulick y el cabo Konia Adi) están ilesos y salen a buscar ayuda.Tras 5 horas deambulando por la Sierra Nevada llegan al pueblo de Jerez del Marquesado pasadas las 9 de la noche.

   

Allí se encuentran con que nadie les entiende, con lo que toman una hoja de papel con la que construyen un avión, que después estrellan. Así los vecinos entienden lo sucedido, crean un grupo de rescate y se internan en la noche y la ventisca para comenzar el rescate de los soldados accidentados. Una avanzadilla formada por 7 paisanos de la localidad se adelanta a un grupo formado por miembros de la Guardia Civil, dos médicos, un practicante y el cura del pueblo, que establecen un cuartel general en la casa de un guarda de montaña a cinco kilómetros del pueblo y 8 del lugar del accidente. Sobre la 1 de la madrugada llegan al avión, comprobando el estado de los heridos, y quedando tres de ellos en su auxilio y regresando el resto para dar las pertinentes novedades y más ayuda. 

Participan en las labores de rescate personal de la Mina de Alquife, ejercito español y Guardia Civil, con lo que a lo largo del día van evacuando a los accidentados y trasladandolos al Hospital Militar de Granada. 

En las siguientes imágenes se puede observar la información tal y como la reflejó el diario IDEAL,recogida por la página  https://granadablogs.com/terecuerdo/

Días después visita el embajador americano el pueblo como agradecimiento por la heroica participación de sus habitantes en las labores de salvamento, y procede a regalar al mismo el avión accidentado. Los vecinos desmontan el mismo, y lo bajan al pueblo en mulas para su venta como chatarra, y venden al Ejercito Español las piezas utilizables, con lo que obtienen unos ingresos de 1.800.000 pesetas (cantidad nada desdeñable en 1960) 

Desde entonces se han realizado periodicamente actos de recuerdo de aquella gesta con participación de delegaciones norteamericanas.

 

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